Stefano
Mancuso decidió usar el controvertido término
"neurobiología de las plantas" para reforzar
la idea de que las planta tienen la bioquímica,
biología celular y electrofisiología similar
a la del sistema nervioso humano.
"Si
se define inteligencia como la capacidad de
resolver problemas, las plantas tienen mucho
que enseñarnos".
Stefano Mancuso
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El
16 de enero de 2011, Eduard Punset en su programa
Redes para el canal 2 de Televisión Española,
entrevistó a Stefano Mancuso:
Eduard Punset:
Es increíble, sinceramente. ¿Sabes? Nunca reflexionamos sobre
la vida de las plantas. Has afirmado que, incluso en las referencias literarias
al Arca de Noé, se trataba de seleccionar a dos animales…
Stefano Mancuso:
…de cada…
Eduard Punset:
Eso, dos de cada. Pero no había ninguna
planta en el Arca de Noé, ¿verdad?
Stefano Mancuso:
No. Tienes razón. Las plantas ni siquiera
se mencionan. Me parece muy interesante y nos hace
plantearnos por qué no nos acordamos de
las plantas.
Stefano Mancuso:
Tengo la sensación de que está relacionado
con el hecho de que las plantas no puedan moverse.
Eduard Punset:
Claro.
Stefano Mancuso:
Sí, porque hay un fragmento de la Biblia,
en la historia de Noé, en el que Dios le
dice a Noé que se lleve consigo a todas
las criaturas que puedan moverse.
Eduard Punset:
Y las plantas no se mueven. Pero de repente ahora
(es decir, en la era moderna) podemos ver un
vídeo de una planta carnívora devorando
a una babosa, por ejemplo.
¿Tienen electrofisiología?
Stefano Mancuso:
Sí. ¡Por supuesto que la tienen!
Eduard Punset:
¿Nos lo podrías explicar un poco?
Stefano Mancuso:
Veamos… La maquinaria celular es la misma:
la célula es la misma aunque, por supuesto,
hay algunas diferencias…
Eduard Punset:
Pero prácticamente no hay diferencias.
Stefano Mancuso:
Eso es, prácticamente no las hay. Si ahora
analizamos el organismo en su conjunto, yo diría
que la diferencia entre las plantas y los animales
no es una diferencia cualitativa sino meramente
cuantitativa: lo único que cambia es la
cantidad. Si hablamos de inteligencia, la cantidad
de inteligencia es baja en las plantas, pero sí que
existe. Si hablamos de velocidad, de tipo de movimiento,
también existe en las plantas, aunque a
una escala distinta.
Eduard Punset:
Pensemos ahora por un momento en el ápice
de la raíz, por ejemplo. ¿Por qué?
Pues porque dices que el ápice de la raíz
tiene algo (y he visto imágenes que lo demuestran)
que puede parecerse a un cerebro. ¿Podemos
ir así de lejos? Por supuesto, las plantas
carecen de sistema nervioso… pero hay
algo que dices que es parecido…
Stefano Mancuso:
Sí. Hace algunos años, descubrimos
que, en el ápice de la raíz, hay
una región que denominamos zona de transición.
Y cada ápice radicular tiene su propia zona
de transición, que consta de unos pocos
centenares de células. Dichas células
tienen un sistema que se parece al neuronal. Por
supuesto, no son neuronas, ni tampoco tienen la
forma de las neuronas, pero su funcionalidad y
su manera de operar es la misma.
Eduard Punset:
En el sentido de que obtienen…
Stefano Mancuso:
Obtienen información del entorno. Por cierto,
en ese sentido, las plantas tienen mucha más
sensibilidad que los animales. Cada ápice
de la raíz puede detectar simultánea
y continuamente por lo menos quince parámetros
químicos y físicos. Es algo que los
animales no pueden hacer.
Eduard Punset:
Es increíble, ¿no? Lo que sí sabemos
con certeza es que pueden comunicarse…
Stefano Mancuso:
Sí. Seguro.
Eduard Punset:
…se comunican entre sí sobre los posibles depredadores, por ejemplo.
Stefano Mancuso:
Sobre cualquier cosa. Todo. Realmente… Las
plantas tienen una capacidad comunicativa increíble.
El lenguaje que utilizan es distinto al nuestro:
las plantas utilizan moléculas químicas.
Generan una cantidad asombrosa de moléculas,
de moléculas volátiles que van de
una planta a otra para transportar información
sobre el estado del entorno…
Eduard Punset:
Sobre el tiempo.
Stefano Mancuso:
Sobre el tiempo que hace y los factores ambientales
del suelo: si hay agua, si no hay agua, si hay
sal, si hay elementos venenosos, etcétera.
También avisan de los posibles ataques
de patógenos, y esto es algo… Fabuloso,
increíble, maravilloso. Por no hablar
de cómo se defienden tras un ataque.
Eduard Punset:
¿Qué hacen? ¿Qué pueden hacer? Cambian la forma
de…
Stefano Mancuso:
Inmediatamente cambian su metabolismo, generando
proteínas u otras sustancias. Hay muchas,
muchas posibilidades… para que sus hojas
ya no sean digeribles. Pueden hacer que sus hojas
sean tóxicas. Hay una historia muy interesante
sobre esto...
Eduard Punset:
Te refieres al tanino…
Stefano Mancuso:
Sí, sucedió hace un par de décadas,
creo que fue en Botsuana, en África. Juntaron
a todos los antílopes kudú en una
zona muy pequeña, de modo que la depredación
de estos antílopes hacia las plantas de
acacia fue muy superior a lo normal. Y las acacias
se defendieron, empezaron a defenderse aumentando
la cantidad de taninos. Al final, los antílopes
acabaron muriendo. En pocos meses, creo que más
de 10.000 antílopes murieron…
Eduard Punset:
¿Sabes? Lo que me fascina… parece muy simple, pero realmente
me fascina… es la memoria o el mecanismo para dormir de algunas plantas
como la mimosa. Cuando llega la noche, duermen.
Stefano Mancuso:
Cierran las hojas.
Eduard Punset:
Enroscan las hojas. Y cuando se hace de día,
las abren. ¿Cómo lo hacen?
Stefano Mancuso:
De hecho, Eduardo, todas las plantas pueden hacerlo,
pero algunas lo hacen de un modo mucho más
evidente, como la mimosa. A juzgar por los descubrimientos,
me parece que es el mismo mecanismo de sueño
que el de los animales. Y es interesante porque,
como en el caso de los animales, cada animal
tiene su propia manera de dormir. Y lo mismo
ocurre con las plantas. Hay plantas que enroscan
las hojas, otras que las suben hacia arriba,
otras que…
Eduard Punset:
Languidecen…
Stefano Mancuso:
Las curvan hacia el suelo… hay de todo.
E incluso desde la perspectiva de los genes, desde
la perspectiva genética, durante la noche
se expresa el mismo gen del sueño que tenemos
en los animales. Así que es el mismo fenómeno.
Eduard Punset:
Una cosa: es increíble cómo se las
ingenian para la polinización, ¿no?
Logran engañar al vector, al animal que
transportará el polen de una planta a otra.
Por lo visto, en el caso de la orquídea
todo se basa en una mentira, es como si le dijera
al vector, al animal que llevará el polen,
que puede conseguir sexo y azúcar…
Stefano Mancuso:
Sí, pero en realidad no obtiene nada a cambio.
Eduard Punset:
¡No obtiene nada a cambio! ¿Podrías explicárnoslo?
Stefano Mancuso:
Es una historia increíble. Efectivamente,
las plantas no pueden transportar el polen de una
planta a otra, así que necesitan vectores.
Es interesante porque, para conseguirlos, las plantas
manipulan a los animales. A veces les ofrecen un
buen trato: los animales llevan el polen de una
planta a otra… Y consiguen azúcar
a cambio. Pero, a veces (como en el caso de las
orquídeas), no es más que un truco:
el animal no obtiene nada a cambio, es una triquiñuela
para manipular al animal…
Eduard Punset:
Y hacerle creer…
Stefano Mancuso:
Hacerle creer que obtendrá sexo y azúcar
cuando, en realidad, no saca nada a cambio. Sin
embargo, lo importante es que la manipulación
de las plantas hacia los animales está mucho
más extendida de lo que solemos creer. De
hecho, se ha sugerido que tal vez incluso nosotros,
los seres humanos, seamos vectores de las plantas.
Pensemos por un momento en las plantas que nos
gustan: las flores o…
Eduard Punset:
La mimosa, por ejemplo…
Stefano Mancuso:
La mimosa… o las plantas que comemos, como
las manzanas. Hay quien sugiere que las plantas,
a lo largo de la evolución, han desarrollado
esas frutas tan bonitas, de formas tan llamativas,
para manipularnos y que las llevemos por todo el
mundo, y visto así…
Eduard Punset:
Para que las domestiquemos.
Stefano Mancuso:
Sí, eso es. Es más o menos el mismo
comportamiento que el del perro con el hombre.
Eduard Punset:
Es una idea fabulosa. Y nunca sabremos quién
miente y quién ha sido engañado:
si el perro o el ser humano que lo ha domesticado…
Stefano Mancuso:
Sí.
Eduard Punset:
Es increíble, realmente. Otra cosa: también
has mencionado (junto con otros científicos)
que hay tanto potencial (conocido y desconocido)
en las plantas, que el prototipo ideal sería
un híbrido, para poder utilizar ese conocimiento
oculto en las plantas con algunas máquinas. ¿Tiene
futuro?
Stefano Mancuso:
Sí. Es algo que estamos trabajando en nuestro
laboratorio con colegas de muchísimas universidades
distintas. El caso es que hay mucho potencial de
cálculo en las plantas. Y podemos utilizarlo
haciendo que las plantas conduzcan máquinas.
De este modo podemos conseguir mucha información,
incluso sobre el modo en el que viven las plantas,
simplemente dándoles a las plantas la posibilidad
de moverse. En el caso de un híbrido (mitad
planta mitad máquina) es realmente muy fácil
hacer que se mueva según la luz, los nutrientes
del suelo… y eso abre nuevas perspectivas.
Sé que no hay mucho consenso sobre ello
pero, realmente, si uno estudia las plantas, es
inevitable pensar que se comportan de un modo inteligente.
Y estamos ante algo grande, porque tenemos un tipo
nuevo de inteligencia que debemos explorar. La
respuesta de los animales a una acción siempre
es un movimiento. En el caso de las plantas, la
respuesta de las plantas ante un cambio en el entorno
es un cambio en la plasticidad, remodelan el cuerpo… En
función de las diferentes señales
que proceden de una conducta. Es algo realmente
nuevo. ¿Te acuerdas, Eduardo, de la historia
de la búsqueda de inteligencia extraterrestre,
del proyecto SETI?
Eduard Punset:
¡Claro!
Stefano Mancuso:
Fue muy famoso. Y yo siempre tuve mis reservas,
por así decirlo… creo que jamás
podremos descubrir inteligencia (tan distinta
como la que tendría un extraterrestre) ¡si
ni siquiera somos capaces de ver la inteligencia
que tenemos ante nuestras narices! Es un tipo
distinto de inteligencia, pero no somos capaces
de reconocer que hay inteligencia.
Eduard Punset:
Claro, porque, si no, ¿cómo se explicaría
el siguiente proceso? Tenemos a una planta joven,
por ejemplo, y la exponemos a una solución
salina…
Stefano Mancuso:
Sí.
Eduard Punset:
Al principio un poco solamente: le molestará pero
la asimilará hasta tal punto que más
tarde puedes exponerla a más y más
sal y la planta sobrevivirá, puede que sufra,
pero modificará el cuerpo, como decías,
la estructura.
Stefano Mancuso:
Sí. El fenómeno que describes se
lo han planteado durante mucho tiempo los especialistas
en plantas, y lo han llamado aclimatación
o adaptación… El caso es que, si
se somete a una planta a un poco de estrés,
y tras un poco de estrés se la somete a
una cantidad mucho más alta, como en el
caso de la sal, primero un poco de sal y luego
mucha sal… la planta, durante el tiempo
en el que ha sido expuesta a un poco de sal ha
podido cambiar su metabolismo para sobrevivir incluso
a altos niveles de sal. ¡Es algo que nosotros
no podemos hacer! Los animales no pueden modificar
su metabolismo…
Eduard Punset:
No son tan flexibles.
Stefano Mancuso:
No, ¡en absoluto!
Eduard Punset:
También somos incapaces de cambiar de opinión…
Stefano Mancuso:
No. No, de hecho, somos como los otros animales… aunque
somos animales especiales. Es importante recalcarlo,
porque muchas veces, cuando imparto una ponencia
sobre la inteligencia de las plantas en un congreso,
por ejemplo, siempre salta algún científico
que dice: «¿me estás diciendo
que somos iguales que las plantas?». ¡Y
evidentemente no! ¡No se trata de eso!
Somos increíblemente distintos de las plantas,
pero creo que la inteligencia es una propiedad
de la vida. ¡Incluso el organismo unicelular
más simple tiene que ser inteligente! Hay
una gradación. Qué sé yo,
tal vez se pueda decir que un organismo unicelular
tiene una inteligencia de grado 1, y que en el
caso del ser humano la inteligencia asciende a
un millón o a mil millones, como quieras.
Lo importante es pensar que es cuestión
de cantidad...
Eduard Punset:
No de calidad.
Stefano Mancuso:
No de calidad. No hay ningún momento en
la historia de la evolución de la vida en
la que se pasara de un organismo vivo sin ninguna
inteligencia a un organismo inteligente. Creo que
esto concuerda con las teorías de Charles
Darwin; de hecho, Charles Darwin fue uno de los
primeros científicos que creyó que
las plantas eran mucho más inteligentes
de lo que se suele pensar…
Eduard Punset:
Estudió el movimiento, ¿no?
Stefano Mancuso:
Sí, escribió un libro fantástico
llamado El poder del movimiento de las plantas,
que fue una de sus últimas publicaciones.
Y supuso una revolución: el propio título
ya era revolucionario, porque aludía al
movimiento de las plantas, y nadie antes de Darwin
le había prestado ninguna atención
a eso.
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